Artículo · 3 junio 2025

Saltarse la ley no puede seguir saliendo gratis a las aerolíneas

Menos del 5% de las reclamaciones presentadas por los pasajeros en la Agencia Estatal de Seguridad Aérea se traducen en multas.

España-02/06/2025

Menos del 5% de las reclamaciones presentadas por los pasajeros en la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) se traducen en multas a las aerolíneas debido a la tibieza del organismo y a graves deficiencias en el régimen sancionador establecido en la ley. Hemos reclamado al ministro de Transportes, Óscar Puente, que impulse una modificación en la Ley de Seguridad Aérea ya que su redacción actual permite a las compañías saltarse sus obligaciones sin temor a ser multadas.

Hay que modificar los protocolos de actuación del organismo y la redacción de la Ley de Seguridad Aérea, ya que no se está cumpliendo el mandato establecido en el reglamento europeo que regula las compensaciones y la asistencia a los pasajeros de sancionar los incumplimientos de forma eficaz, proporcionada y disuasoria.

Resulta que esa ley incentiva que las aerolíneas se salten su obligación de pagar a los pasajeros las compensaciones de entre 250 y 600 euros así como los gastos de comida, bebida y alojamiento que marca la normativa europea cuando se producen denegaciones de embarque, cancelaciones y retrasos de más de 3 horas en llegar al destino.

Así, la redacción del artículo 45 bis de la Ley de Seguridad Aérea establece que el incumplimiento de las normas sobre compensación y asistencia no es por sí mismo una infracción y, por tanto, una práctica sancionable. Solo lo es si el pasajero presenta una reclamación ante la AESA, esta resuelve que la aerolínea no ha cumplido su obligación y posteriormente continúa sin pagar. Para colmo, si el usuario se ve obligado a acudir a los tribunales, en cuanto la aerolínea cumple la resolución de la Agencia por orden judicial la infracción pasa a ser considerada leve en lugar de grave.

La transparencia de la AESA brilla por su ausencia

En respuesta a una solicitud de información que realicé a través del Portal de Transparencia, la AESA ha resuelto denegarme la mayor parte de mis peticiones porque para facilitarme los datos tendría que «realizar un trabajo de recopilación, ordenación y confección específica totalmente personalizada para el solicitante». Concretamente, solicité el importe total de las multas impuestas a compañías aéreas en los últimos años, el desglose de ese importe por compañías y el desglose por motivos de las sanciones y la Agencia solo ha accedido a facilitarle el primero de los datos.

Resulta sorprendente que la AESA no cuente con informes internos con información detallada sobre las multas que impone por compañías, por importes ni por los motivos de las irregularidades detectadas. Algo que denota una falta de transparencia hacia los ciudadanos y la ausencia de interés por evaluar el nivel que alcanzan las vulneraciones de la normativa europea de las que son víctimas multitud de pasajeros.

En cuanto al montante total de las sanciones, resulta ridículo teniendo en cuenta el elevado número de fraudes que comete el sector. Así, los expedientes sancionadores resueltos por la AESA en 2024 contra compañías aéreas derivaron en solo 2.416.862 euros en multas, cifra que además fue un 25,0% inferior a la del ejercicio anterior, cuando alcanzó los 3.223.206 euros.

De los escasos datos facilitados por la AESA se deduce que una ínfima parte de las decenas de miles de reclamaciones de pasajeros que recibe cada año dan lugar a sanciones contra las aerolíneas. En 2023, la Agencia recibió 32.457 reclamaciones de pasajeros. Ese año incoó solo 1.475 expedientes sancionadores a las distintas empresas sobre las que tiene competencias, de las cuáles ni siquiera aclara cuántas de ellas eran compañías aéreas. Al año siguiente la cifra se redujo a 1.178 expedientes.

Saltarse sus obligaciones con los pasajeros no puede seguir saliendo gratis a las aerolíneas. Esperemos que Puente se tome en serio lo que está pasando.

Artículo publicado originalmente en la revista de FACUA, Consumerismo, el 2 de junio de 2025

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