Óscar Puente: «Tenemos una liberalización un tanto tramposa en el sector ferroviario porque son tres compañías públicas»
Hablamos con el ministro de Transportes sobre la reacción de ciertas empresas ante políticas que perjudican sus intereses, la liberalización del sector ferroviario y los abusos de la aerolíneas.

España-30/09/2025
Hablamos con el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, sobre la reacción de ciertas empresas ante políticas que perjudican sus intereses, la liberalización del sector ferroviario, los problemas que en los últimos tiempos vienen incrementándose en él y los abusos por parte de las compañías aéreas.
En Valladolid impulsaste la remunicipalización del agua cuando eras alcalde, una decisión que te generó campañas de acoso y desinformación en ciertos medios. Ada Colau vivió algo parecido, pero multiplicado por 100, cuando intentó hacer lo mismo en Barcelona, curiosamente con la misma empresa, Aguas de Barcelona. ¿Qué tienen en común estos procesos y por qué despiertan tanta reacción mediática y judicial? ¿Fue esto lawfare?
No fue lawfare en mi caso, porque yo gané los 12 pleitos que me metió Aguas de Barcelona. Los 12. ¿Qué tienen en común? Bueno, tienen similitudes y algunas diferencias. En el primero fue un caso de éxito, es decir, Valladolid remunicipalizó el agua, Barcelona no lo consiguió. Es verdad que no estábamos en una situación similar. Nosotros teníamos un vencimiento de la concesión que se producía en el año 2017 y por tanto teníamos un cierto margen de actuación, o eso creíamos nosotros, para tomar la decisión de si seguíamos con el servicio en manos privadas o si optábamos por una fórmula mixta o por una fórmula pública 100%, como finalmente decidimos. Barcelona no estaba en esa situación, la situación no era no era tan sencilla sobre el papel.
Al final lo que hicimos fue tomar la decisión que le corresponde a los representantes de la ciudadanía, que es decidir cómo se presta un servicio público. Esto la empresa privada parece que no lo entendió y a partir de ahí emprendió una campaña absolutamente infame a nivel contra contra mí y contra la concejala de Valladolid Toma la Palabra que llevaba este asunto, María Sánchez. Y bueno, se llegó hasta a escribir un libro [El futuro del agua pasa por Valladolid, un libro contra la remunicipalización del servicio] y colocarlo en los escaparates de las librerías como si estuviera entre los más vendidos, un libro que no se vendió, a un mes de las elecciones municipales de Valladolid a ver si conseguían torcernos el brazo. Es decir, es evidente que en la lucha en este país por la defensa de determinados valores hay que vencer resistencias. Y en este caso una de ellas, importante, fue la de la empresa privada que gestionaba el servicio de agua en Valladolid.
Tú precisamente destacaste en tu gestión como alcalde por devolver a lo público un suministro esencial, causando evidentemente un perjuicio a los intereses de una empresa privada. Has llegado al Ministerio de Transportes con una red ferroviaria que utilizan tres compañías. A Renfe se le han sumado Ouigo e Iryo. ¿Qué opinas? ¿Cómo se ha hecho la liberalización del sector? ¿Ha sido positiva? ¿Debe mantenerse? ¿Hay que repensarla?
Yo tengo una visión crítica de la liberalización del sector, pero no dejo de reconocer que ha tenido algún elemento positivo. Sin duda ha presionado hacia hacia abajo los precios, esto es innegable y ha incrementado enormemente la oferta. A partir de ahí, desde mi punto de vista, todo son problemas. Primero, ha congestionado más la red. En segundo lugar, ha llevado a pérdidas al servicio de alta velocidad de Renfe. Las tres empresas pierden mucho dinero con la alta velocidad, cuando antes una sola ganaba bastante dinero, que empleaba luego en dar servicio a líneas que no son rentables, por tanto ejercía cierto equilibrio social.
Creo que la liberalización no es ha sido muy atractiva para el resto de países europeos, porque casi ninguno la está siguiendo. Y al final se habla de liberalización, pero es una liberalización, digamos, un tanto tramposa, en la medida en que estamos hablando de tres empresas casi públicas al 100%. Ouigo es de la SNCF (Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses), del Estado francés, 100% pública. Iryo es una empresa de capital mayoritario público italiano. Por tanto, no estamos compitiendo entre empresas sino que estamos compitiendo entre Estados. Y yo creo que esto tiene poco sentido.
¿Y es responsable el hecho de que se haya liberalizado el sector del caos ferroviario que estamos viviendo continuamente, del que evidentemente todo el mundo te responsabiliza porque tienes la potestad en materia de transportes? ¿Es responsable la liberalización del sector? ¿Tiene una parte de responsabilidad?
No, no lo es. Primero, yo niego el caos. Yo creo que una cosa es que haya incidencias, que las hay, algunas de ellas graves, llamativas y demás, y otra que nuestros ratios de puntualidad no estén entre los mejores de Europa. Pero incluso admitiendo que existiera, la liberalización no tiene una relación directa. Sí que es verdad que si tú mueves 298 trenes entre Madrid y Sevilla frente a los seis que movías en los años 90, cuando tienes una incidencia, bien sea en la infraestructura, bien sea en el material, pues claro, la afectación no tiene nada que ver.
Es decir, cuando Iryo y Ouigo no actuaban en España y teníamos un problema en un tren, teníamos un gap para solucionar el problema que ahora no tenemos. Ahora mismo hay 20 trenes esperando en la cola y otros 20 en el otro lado que se ven afectados por la incidencia y eso repercute en una cantidad de personas que hace tiempo no sucedía.

A eso me refería. Lo que ocurre es que además, para colmo, cuando sufrimos eso, que yo insisto en llamar caos, como lo vivo cuando soy pasajero, tenemos menos derechos que antes. Ha quedado ya muy lejos la devolución del importe del billete del AVE, Madrid, Sevilla cuando se pasaba 5 minutos. Eso lo eliminó el PP, pero tu ministerio el año pasado también reduce la cantidad de dinero que puedes recibir o más bien aumenta el tiempo de retraso que puede tener el AVE. Estamos perdiendo derechos al tiempo que estamos viviendo más situaciones problemáticas. ¿Por qué ese recorte?
El compromiso de puntualidad era insostenible. Renfe perdió 40 millones de euros en el año 2023 con el compromiso de puntualidad. Era insostenible porque era un compromiso básicamente de los años 90, con la corrección que hizo el PP en su momento, de la que ahora reniega, y en un escenario completamente distinto, el actual. Las otras dos compañías no tienen ese mismo compromiso. Renfe sigue pagando el doble de lo que pagan Iryo y Ouigo cuando tiene una cancelación y el compromiso temporal no es el mismo. Nosotros vamos más allá de lo que nos obliga el reglamento europeo.
Creo que las tres compañías tienen el mismo compromiso de puntualidad y la misma indemnización en este momento.
Revísalo, no es así.
Hago revisión [Renfe paga el doble por retrasos en ciertos trayectos, pero en la mayoría abona lo mismo que Iryo y Ouigo].
Luego hay otra cosa que hace Renfe y que Ouigo e Iryo no hacen. Renfe te lleva o intenta llevarte siempre. Ouigo te cancela un tren y no te pone un autobús ni lo intenta. Nosotros en Renfe intentamos suplir todos aquellos servicios que cancelamos y cuando hay una cancelación hay un PAT, un Plan Alternativo de Transporte, porque nos comprometemos con el usuario a llevarle a algún sitio. Es más, a veces nos toca llevar a los usuarios de Ouigo que esta compañía no puede atender. Nuestros compromisos en ese aspecto son diferentes.
Lo que quiero recalcar es que, en el escenario actual en el que nos movemos, ir más allá de lo que nos exige el reglamento europeo en materia de garantía de los usuarios con compromisos de puntualidad e indemnizaciones como los que teníamos era algo que no podíamos sostener porque nos llevaba a la ruina.
El recorte de derechos deriva de problemas económicos porque Renfe hoy no oferta los mismos servicios que años atrás. Pero no hay información, al menos para el pasajero, que teniendo menos derechos debería como mínimo recibir directamente el dato de cuáles son. Yo he viajado en Ouigo, tuve un retraso, me lo comunicaron por correo electrónico. Renfe también hace esa comunicación por correo electrónico del retraso sobre la marcha, pero la diferencia es que Ouigo me contó cuáles eran mis derechos si sufría un gran retraso en llegar a destino. Renfe no me lo cuenta, no me dice que entre en ninguna zona de su página web. Yo interpreto que Renfe oculta la información al pasajero. ¿Tan complicado es incluir esa información en ese correo que llega a todo el mundo para que al menos reclame al día siguiente?
Creo que en materia de información Rente tenía mucho margen de mejora. Sigue teniendo, pero está avanzando. ¿Es tan difícil? Pues esa misma pregunta he hecho yo en alguna ocasión. Por ejemplo, con la página web de compraventa o con la aplicación, que funcionan de una forma manifiestamente mejorable. A mí lo que me dicen es que se adjudicó un contrato para llevar a cabo un cambio a fondo de la página web. He visitado incluso el centro donde se está haciendo. Parece, me dicen los técnicos, que es más complejo de lo que nosotros desde fuera podemos podemos ver. El volumen de tráfico que tiene la web de Renfe no la tienen muchos bancos en España. Estamos hablando de un volumen de movimientos que, por ejemplo, con el Verano Joven o con algún programa de incentivos, ha supuesto picos de ventas de 600 billetes por minuto. Los técnicos lo que te dicen es que es una locura y que no es tan fácil implementar mejoras en esos servicios, que se está trabajando. Es muy costoso, a mí me dan cifras absolutamente astronómicas para mejorarlo.
Pero sí, reconozco que es un terreno en el que Renfe tiene un margen importante de mejora, aunque también digo que estamos trabajando de manera muy dura para para mejorarlo.
Otra empresa privada con la que también te encuentras ahora mismo con un conflicto es Ryanair. Su CEO dice que el ministro Bustinduy es un payaso y a ti te responsabiliza de todos los retrasos que tiene la compañía. Ahora venimos de un chantaje planteando que por una pequeñísima subida de tasas aeroportuarias dice que se van de España, se van de algunos aeropuertos, recortan rutas… ¿Qué tienes que decir de Ryanair, una empresa con la que no has sido precisamente duro en los tiempos en los que el Ministerio de Consumo anunciaba que estaba cometiendo un fraude masivo con el recargo del equipaje de mano?
Bueno, esto que dices es evidente que no lo hacen porque yo haya tenido un mal talante con ellos, ¿no? Simplemente porque no me pliego al chantaje. Bueno, ¿qué puedo decir? Lo primero, que es mentira. Es decir, ellos no se van de España, al revés, ellos incrementan el volumen de operaciones en España, lo han incrementado este verano y lo van a incrementar en invierno. Lo que hacen es trasladar, porque creen que así me hacen daño a mí, tráficos de los aeropuertos más pequeños, de los aeropuertos regionales, a otros aeropuertos más grandes en los que curiosamente pagan las tasas más altas. Pero ahí creen que también su rentabilidad va a ser mayor porque son aeropuertos en los que pueden incrementar más el precio de sus billetes. Ryanair se queja de una subida de la tasa de 0,68 euros por billete cuando ha incrementado sus billetes en un 21% en el último año.
Yo lo que transmito es tranquilidad a los usuarios españoles. Ryanair no se va a ir de España, entre otras cosas porque no le interesa, porque mueve 60 millones de de viajeros al año en España y eso es muchísimo dinero y mucho negocio como para abandonarlo por una bravuconada de nadie. Se va de algunos aeropuertos, pero a rey muerto, rey puesto. De los aeropuertos que se ha ido, Tenerife, Santiago, etcétera, pues ha entrado Vueling, ha entrado eh Iberia Express, ha entrado Binter, ha entrado Volotea… en fin, han entrado todas las compañías que podían hacer negocio en esos aeropuertos. Enseguida han dado capacidad para cubrir la salida de Ryanair.
Por tanto, que nadie dude de que nosotros estamos haciendo lo correcto, que es defender los intereses de nuestro sistema aeroportuario y que no nos plegamos a los designios de una compañía privada, por muy respetable que sea y muy buena que sea, como Ryanair, porque esa no es nuestra política. No lo hemos hecho en el caso de Consumo y no lo estamos haciendo en mi caso.

Todas las aerolíneas cometen irregularidades con los pasajeros. En muchos casos no les pagan las compensaciones que fija la normativa cuando hay un gran retraso o una cancelación y el pasajero tiene que presentar una denuncia ante la Agencia Estatal de Seguridad Aérea. ¿Por qué es tan laxo el Ministerio de Transportes con las aerolíneas que reciben decenas de miles de denuncias de pasajeros y al final no hay multas? Tenemos una normativa que plantea que aunque la compañía se salte su obligación legal, el pasajero lo denuncie y la AESA la constate, no la puede multar. No puede multar a las aerolíneas directamente cuando se detecta la irregularidad. Solamente se puede resolver que el cliente tiene razón y hay que darle el dinero. ¿No hace falta cambiar la ley del sector aéreo y endurecer, por tanto, el protocolo de multas, para que las compañías no estén sistemáticamente sabiendo que no pasa nada por no pagarle al pasajero lo que le corresponde?
Creo que en esta materia el Ministerio de Transportes tiene escasas competencias o escaso margen. Creo que estamos hablando más de una cuestión de Consumo como así se ha acreditado con el tema de las maletas. Nosotros ahí no hemos actuado. considerábamos que, salvo en cuestiones que tuvieran que ver con la seguridad aérea, el nuestro no era el papel digamos determinante o predominante. Y ha sido el Ministerio de Consumo el que ha asumido las riendas y ha impuesto una sanción, muy cuantiosa, por cierto, a las aerolíneas. Por tanto, yo creo que debe ser el Ministerio de Consumo el que ejerza ahí las labores de control y sanción.
Pero ahí Consumo no tiene competencias porque es un reglamento europeo que es Transportes el que se encarga de aplicar. O sea, cuando una compañía incumple la obligación de pagar la compensación por una cancelación, el pasajero no apela a normativa de consumo, se va a normativa de transportes, reclama ante la AESA y, aunque pida multa, la AESA le contesta que no puede multar. Es decir, la ley que regula el transporte aéreo, que es de tu ministerio, está diseñada para que no se puedan poner multas por esos incumplimientos. Tendría que haber una reincidencia, tendría que ser la aerolínea la que tras resolver la AESA que el pasajero tiene razón, siguiese negándose a pagarle. Solo ahí podría multar. Eso requiere una reforma que no la puede emprender tu ministerio, sino el Congreso, pero sí es tu ministerio el que podría impulsar esa reforma legal para ser más duros con quienes luego nos chantajean, como ocurre con Ryanair, ¿no?
Bueno, lo tendremos en cuenta. Desde luego, yo creo que la Ley de Seguridad Aérea siempre está sometida a modificaciones, algunas incluso se han introducido por la vía de los propios Presupuestos Generales del Estado como medidas de acompañamiento, etcétera. En fin, lo tendremos en consideración.
Artículo publicado originalmente en la revista de FACUA, Consumerismo, el 30 de septiembre de 2025
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