Emprendo tres nuevas causas judiciales contra Vito Quiles
El agitador de extrema derecha me ha acusado de 13 delitos.

España-17/07/2026
Tres nuevas causas judiciales me he visto obligado a emprender este mes de julio contra el agitador de extrema derecha Vito Zoppellari Quiles. Y con estas ya son cinco las que tengo contra él. Mientras no pare de insultarme y difamarme, mientras no pare de acusarme de delitos, yo no voy a parar de recurrir a la Justicia para defenderme.
Hasta la fecha, Vito Quiles me ha acusado de nada menos que 13 delitos distintos. Pederastia, proxenetismo, acoso, estafa, extorsión, amenazas de muerte, fraude en subvenciones, organización criminal, denuncia falsa, revelación de secretos, falso testimonio, falsedad documental y fraude fiscal.
En 2022 anunció en reiteradas ocasiones que iba a denunciarme y que haría que yo acabase en prisión: «Te vamos a denunciar», «te vamos a sentar en el banquillo», «te prometo que haré todo lo posible para que acabes en la cárcel», me decía desde sus redes.
Pero fui yo quien emprendió acciones judiciales contra él. He tenido que hacerlo ya en cinco ocasiones por sus continuas difamaciones. Dos de las causas son penales, por delitos de calumnias e injurias. En la primera de ellas ya está procesado. En su escrito de acusación provisional, mi abogado le pide nueve años de cárcel por tres delitos continuados de calumnias con agravantes de odio ideológico. Estamos a la espera de que la jueza dicte el auto de apertura de juicio oral.
Le puse esa primera querella por calumnias en octubre de 2022 porque entre febrero y septiembre de ese año me acusó de delitos de pederastia, proxenetismo, acoso, estafa, extorsión, amenazas de muerte, fraude en subvenciones y organización criminal.
En septiembre de 2024 le interpuse una demanda por intromisión ilegítima en mi derecho al honor porque en agosto de ese año me acusó de un nuevo delito de estafa y también de delito de falso testimonio en un juicio. Todavía no se ha celebrado el juicio por esta causa. De hecho, el juzgado aún no ha logrado localizar a Vito Quiles para notificarle la demanda. Cuando el funcionario se presentó en las oficinas del medio de bulos de Javier Negre, donde trabaja, lo llamaron por teléfono y Quiles dio la orden de que no aceptasen la entrega de ninguna notificación judicial.
En julio de 2026 le he interpuesto otra querella por calumnias porque entre enero y abril de este año me ha acusado otra vez de delitos de acoso, otra vez de delitos de extorsión y además de revelación de secretos y de denuncia falsa.
También este mes de julio le he puesto una demanda de rectificación y estamos ultimando una demanda por derecho al honor porque en su nuevo seudomedio acaba de acusarme de otra estafa y de delitos de falsedad documental y fraude fiscal.
Como veis, Quiles quiere demostrar que no le preocupan lo más mínimo las causas judiciales que tiene abiertas. Ni las mías ni el resto, entre ellas cuatro procedimientos penales donde lo investigan también por injurias y calumnias, además de delitos de odio, contra la integridad moral, revelación de secretos, acoso y estafa.
Quiles no para porque para él esto es un juego. Y un negocio. Sobre todo un negocio. Un negocio con el que, a base de intentar destruir reputaciones y poner en peligro las vidas de quienes señala como delincuentes, él va aumentando su popularidad y engordando su cartera.
No para, pero parará. Solo hay que tener paciencia. Mucha paciencia. Porque la justicia es lenta. Puede que no pare tras su primera condena. Ni tras la segunda. Pero parará. Quizás parará cuando se vea en la ruina, con sus cuentas bancarias embargadas. Aunque es más posible que pare cuando ponga por primera vez sus pies en la cárcel. Y estoy convencido de que lo hará.
Yo con esto siento un continuo déjà vu. Estoy viviendo lo mismo que viví entre 2013 y 2016 con Luis Pineda de Ausbanc. Ese otro ultra, que también se dedicaba, entre otros, al negocio de las fake news, me insultaba y acusaba de delitos salidos de su imaginación día tras día. Siguió haciéndolo incluso después de que le ganase dos demandas por intromisión ilegítima en mi derecho al honor. Pero al final, cuando se hicieron firmes las sentencias, tuvo que pagarme más de 100.000 euros en indemnizaciones. Y no emprendí más causas contra él porque en 2016 fue detenido por la Policía y estuvo tres años en prisión provisional. Después la Audiencia Nacional lo condenó a 8 años de cárcel por estafa y extorsión pero el Tribunal Supremo acabó absolviéndolo porque decidió que eso de exigir dinero a bancos a cambio de no montarles campañas de difamación estaba feo, pero no tanto.
Durante el tiempo que Pineda estuvo en la cárcel, por cierto, le habilitaron una sala con un equipo conectado a internet para que cada tarde, durante más de un mes, saliera de su celda y tuitease los fallos de sus dos condenas por difamarme.
Así que, lo dicho: paciencia. Pero al final, estoy convencido de que en esta guerra vamos a ganar los buenos.
Artículo publicado originalmente en la revista de FACUA, Consumerismo, el 17 de julio de 2026
← Lo último