Artículo · 20 noviembre 2025

Combatir el odio en los tribunales

Mientras la ultraderecha no para de emprender acciones judiciales contra demócratas para criminalizarlos y silenciarlos, nosotros recurrimos poco a la justicia para defendernos de sus campañas de odio.

España-19/11/2025

Hay muchas formas de combatir el negocio del bulo y la difamación. Una de ellas es la vía judicial, que lamentablemente utilizan con mucha frecuencia partidos y organizaciones de extrema derecha para criminalizar e intentar silenciar a los demócratas mientras que nosotros no recurrimos a ella tanto como deberíamos. No lo hacemos pese a que son innumerables las organizaciones y personas víctimas continuamente de sus campañas de odio, con las que nos insultan, nos inventan delitos y fomentan que seamos objeto de acoso, amenazas e incluso agresiones físicas.

Hace ya algo más de una década asumí que no tenía más remedio que enfrentarme a esas campañas de odio en los tribunales. Que no podía limitarme a desmontar públicamente las gravísimas acusaciones de las que estaba siendo objeto, las cuáles tenían inicialmente como principal objetivo destruir mi reputación para lograr así destruir la de FACUA. No responder en los tribunales supone permitir que a la extrema derecha le salgan gratis sus difamaciones. Supone permitir que quienes se enriquecen con mentiras, el negocio les resulte siempre extraordinariamente rentable.

No siempre se gana y hay que calibrar muy bien qué casos se llevan a tribunales y cuáles no para minimizar los riesgos. Pero mi experiencia ha puesto de manifiesto que merece la pena dar la batalla judicial. Además, muchas veces no queda más remedio que darla porque a menudo podemos ser nosotros los que nos encontremos con una demanda o una querella de la que tenemos que defendernos.

Cuando se emprende esa batalla en los tribunales, hay que esforzarse para lograr que las victorias trasciendan. A veces se puede conseguir incluso que la sentencia tenga tanta o más repercusión pública de lo que la tuvieron las mentiras que obligaron a llevar a un difamador a juicio. Como también puede darse el caso de que el perjuicio causado sea en parte reparado con indemnizaciones económicas de cierta envergadura. O que la controversia sea por la vía penal y la condena implique incluso prisión —yo todavía no he logrado ningún caso asi, pero todo se andará—.

Cuatro sentencias en 2025

En lo que va de 2025 he ganado cuatro sentencias judiciales a la ultraderecha. La primera fue la desestimación de la demanda contra mí presentada por los tres ultras que cantaron “vamos a volver al 36” en uno de los aquelarres fascistas de Vox porque no les gustó el tuit con el que reaccioné. La segunda, la ratificación de mi absolución en una causa por calumnias frente a la hija mayor y socia del exjefe de Vox en Andalucía, Francisco Serrano, que ha estado años impulsando procedimientos contra mí como venganza por haber ayudado a destapar el fraude en subvenciones por el que será juzgado el año que viene. La tercera, la confirmación de la condena al ultra conocido como Un murciano encabronao a indemnizarme con 30.000 euros más las costas por inventar que soy cocainómano. La cuarta, la condena al abogado de extrema derecha Pablo Franco a indemnizarme con 20.000 euros por acusarme de estafa y por inventar que estoy condenado por la Audiencia Nacional por un fraude relacionado con subvenciones.

Con esas nuevas victorias en los tribunales sumo ya un total de 29 sentencias a mi favor frente a la extrema derecha.

Pero el camino que tengo por delante es bastante más largo que el que llevo recorrido, aunque posiblemente sea también mucho más fácil, gracias a la experiencia acumulada y gracias a las 1.665 personas que el año pasado hicieron posible con sus donaciones mi caja de resistencia para defenderme de los ultras en los tribunales.

23 causas abiertas

A día de hoy tengo 23 causas judiciales abiertas. Solo en dos de ellas asume FACUA el coste de mi defensa porque son procedimientos contra mí por mi actividad como director de comunicación y publicaciones de la organización. A continuación os hago un pequeñísimo resumen.

Cinco de ellas son penales, impulsadas por mí. Por fraude en subvenciones, delito contable y estafa contra el exjefe andaluz de Vox, Francisco Serrano. Por injurias y calumnias contra Vito Zoppellari Quiles y el medio de bulos de Javier Negre como consecuencia de acusarme de extorsiones, estafas, amenazas de muerte, ocultar propiedades poniéndolas a nombre de testaferros y deslizar que soy un pederasta. Mi tercera causa penal, por falsedad documental, es contra una mujer que se hizo pasar por mí para acceder a mis facturas telefónicas, las de Keka y nuestras hijas y averiguar nuestro domicilio. La cuarta, por coacciones y amenazas contra Francisco Javier Ortiz Riquelme, el dueño de una inmobiliaria de Sevilla que me dijo que si no eliminaba una información sobre los fraudes que comete con los inquilinos me haría “una visita”. Y la quinta, por amenazas con agravante de odio ideológico contra un fan de Quiles que me recriminó que le hubiera puesto la querella a su ídolo, se quejó porque en su imaginación estoy a sueldo de “Perro Sánchez” y se dedicó durante días a contarme por WhatsApp todo lo que pretende hacerme porque quiere verme “muerto” y “colgado de un árbol”.

Otras 13 son procedimientos civiles donde soy el demandante. Once por derecho al honor, contra Alvise Pérez, Cristina Seguí, Pablo Franco, Vito Quiles, Isaac Parejo (Infovlogger), y Raúl Alfonso Paredes (Un murciano encabronao, al que he interpuesto otras cuatro demandas tras ganarle la primera), el jefe de Desokupa, Daniel Esteve, y dos tipos a los que no conocerás de nada que se llaman José María Gragera Murillo y Ernesto Martí Wetzel. Unos me han dedicado todo tipo de insultos y otros me han acusado de distintos delitos, han inventado que estoy investigado en procedimientos penales e incluso que tengo alguna condena que solo existe en su mente. Además, al murciano le he interpuesto una demanda de ejecución por no acatar su primera condena por derecho al honor. Y también le he puesto otra a Negre y su medio por no cumplir una sentencia de rectificación.

Las cinco causas que completan las 23 que tengo pendientes son contra mí, todos ellos procedimientos civiles. Cuatro por derecho al honor, cuyos demandantes son Isaac Parejo, Sergio Martínez y Mario Camps (Los Meconios), que perdieron en primera instancia pero recurrieron, María Rosa Díez y otro ultra que me demandó por un retuit. Por último, una causa por derecho de rectificación de Negre contra FACUA y contra mí. El hombre lleva seis sentencias perdidas y se ve que está intentando remontar o algo.

Esas son las causas judiciales que tengo pendientes después de 29 sentencias ganadas y siete perdidas (*). En las pocas en mi contra era yo el demandante o denunciante y no me salieron bien. Pero ni el PP de Andalucía ni Manos Limpias ni ninguno de los 13 ultras que me han llevado a los tribunales han logrado ninguna sentencia en la que hoy yo esté condenado.

En ocasiones me da un poco de vértigo, pero la verdad es que para mí esto ya representa parte de mi trabajo diario. Porque la lucha judicial contra la ultraderecha es un elemento esencial del activismo antifascista. El antifascismo no es otra cosa que activismo en defensa de la democracia. Y los que se dedican al negocio de la mentira y la difamación pueden encontrarse con un grandísimo problema si aquellos a quienes nos ponen en su punto de mira los llevamos a los tribunales. Por mi parte, tengo claro que poco a poco, sentencia a sentencia, el miedo está cambiando de bando.

Rubén Sánchez es secretario general de FACUA y director de Consumerismo

* Son 29 sentencias ganadas dentro de 17 causas judiciales. En 11 de esas causas hubieron recursos ante las audiencias provinciales, que dieron lugar a otras tantas sentencias ganadas, y en un solo caso se produjo finalmente sentencia del Supremo, también a mi favor. En cuanto a las siete sentencias perdidas tras demandas o denuncias presentadas por mí, el número de procedimientos fueron seis, uno de ellos con recurso, que también perdí, ante la audiencia provincial.

Artículo publicado originalmente en la revista de FACUA, Consumerismo, el 19 de noviembre de 2025

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