Artículo · 1 agosto 2025

¿Vas a permitir que pisoteen tus derechos?

Publicamos el prólogo del libro de Rubén Sánchez ¿POR QUÉ DEJAS QUE TE ROBEN? Edición 2.5, editado por FACUA.

España-31/07/2025

Tu nueva eléctrica se ha tirado tres meses sin enviarte los recibos y ahora te los carga todos de golpe, pero no compruebas si las cantidades son correctas porque es un lío revisar tantos números. Pagar todo ese dinero de una sola vez te provoca un agujero en la cuenta corriente, aunque no dejas de hacerlo no sea que la cosa se líe y acaben cortándote la luz.

La que sí te ha seguido cobrando todo este tiempo es tu anterior comercializadora, 2 euros al mes por un seguro de averías que ni siquiera recuerdas haber contratado y no anulaste cuando le dijiste adiós. No te fuiste por gusto, sino porque prometieron mantenerte la misma tarifa durante un año, para un mes después comunicar a todos los clientes que tenían que subirla.

Pero es que, echando un vistazo a las facturas de tu compañía de móvil, también acabas de encontrarte algo raro: un antivirus que no pediste ni descargaste y que supone 1,20 euros mensuales. El teleoperador te lo da de baja, pero el año que llevas pagándolo no te lo devuelven. Y tampoco te vas a pelear por 12 euros… Ya que tienes al teléfono a un ser humano, aprovechas para contarle que hay una avería en el móvil que te enviaron la semana pasada y vas a pagar en 36 plazos tras uno inicial de 180 euros. Su respuesta es que no pueden cambiártelo por otro, una vez abierto, así que te dice que tienes que llevarlo a una tienda y esperar un mes a que te lo reparen. Sientes la tentación de contestarle que se queden con el móvil porque vas a devolver ese primer pago, pero si lo haces, igual la lías, se molestan, te meten en un registro de morosos y no te conceden ese préstamo que necesitas para poder irte de vacaciones.

Por cierto, al hilo de ese pensamiento recuerdas que todavía estás esperando a que la aerolínea te devuelva el dinero de tu vuelo del año pasado, que cancelaron tras tres horas en el aeropuerto en las que no te dieron ni agua. Te da por revisar todos tus movimientos bancarios y no solo siguen sin devolvértelo, como tampoco te han pagado la compensación económica a la que no sabes que tienes derecho, sino que compruebas que, como sigas a este ritmo, lo vas a tener complicado para cambiar la consola de videojuegos que compraste un par de años atrás por la nueva versión que va a salir el mes que viene y que tanto deseas. Por si fuera poco, hay un cargo de hace dos meses de un producto que sigue sin llegarte y la aplicación del banco ya no te permite rechazarlo. Además, te han subido las comisiones, asi que vas a la oficina a pedir explicaciones y te dicen que el señor que a veces resolvía ese tipo de problemas se ha ido a la calle con otros 3 000 compañeros en un ERE y que alguien te atienda tienes que volver entre las 8 y las 9 de la mañana el primer día par de una semana que tenga dos jueves.

Al salir del banco, como colofón de la jornada, recibes un correo de la aseguradora que te viste obligado a contratar porque en la sanidad pública la situación está cada vez peor. Al final, resulta que esa prueba tan urgente que necesitas y te garantizaron que cubría la póliza está excluida. Conque si quieres hacértela ya, vas a tener que pagar 600 euros.

Te sientas en un parque y, con la mirada perdida en el horizonte, te acuerdas de la palabra «libertad». Y te ríes. Carcajeas en alto y se te saltan las lágrimas de la risa como alguien que no está bien, como alguien que ha perdido el norte. Solo que tú no lo has perdido, te lo han robado.

¿Por qué dejas que te roben? ¿Por qué permites que pisoteen tus derechos? ¿Por qué no te rebelas cada vez que una empresa incumple lo pactado, te cobra cantidades de forma abusiva o se niega a darte la atención que mereces? Compañías de electricidad, gas, telecomunicaciones, aseguradoras, aerolíneas, bancos… cometen todo tipo de irregularidades con una impunidad casi absoluta. ¿Cuántos abusos eres capaz de aguantarles sin mover un dedo para cambiar las cosas, para advertirles de que no vas a admitir que te traten como si fueras un pelele, que no estás dispuesto a dejar que se queden con dinero que no es suyo y vas a batallar mediante todas las vías que tengas a tu alcance para recuperarlo? ¿Por qué no usas más a menudo el poder que tenemos los consumidores? ¿Qué tal si les dices a esas empresas que hasta aquí habéis llegado en vuestra relación si se pasan de la raya? ¿Qué te parece si tras recibir un «no» por respuesta a tus reclamaciones, pasas a denunciar y exigir que les apliquen sanciones? ¿Qué tal si les cuentas cómo te han tratado a tus amigos, compañeros, vecinos y la gente que pueda leerte en las redes sociales, para que se lo piensen dos veces antes de contratarlas o sepan que pueden sumarse a tus denuncias si han sido víctimas de las mismas prácticas?

Esto no solo se trata de dejar o no que te roben tu dinero. También se trata de tu dignidad. De valorar si vas a seguir permitiendo que vulneren tus derechos, que se enriquezcan a tu costa mediante trampas y falsedades, que se rían de ti en tu cara por una sola causa: porque te creen incapaz de rebelarte y defenderte, de abandonar la pasividad, el miedo y la falsa creencia de que siempre serás incapaz de vencerles porque son demasiado grandes.

Esto va de tomar conciencia de clase. De ellos, los que tienen el poder económico, los que están al frente de las grandes empresas, frente a nosotros, millones de consumidores a los que día a día se esfuerzan por manipular creándonos deseos que confundimos con necesidades y mintiéndonos para exprimirnos hasta el último euro. Se trata de asumir que nosotros, la gente corriente, vivimos en un campo de minas donde cualquier paso en falso puede provocar que explote en nuestra cuenta corriente un nuevo fraude sin que nos demos cuenta. Y de que desde ahí arriba, ellos, los poderosos al frente de las grandes corporaciones, usarán mil estrategias para hacernos creer que no tenemos nada que hacer o que sus irregularidades ni siquiera existen.

¿POR QUÉ DEJAS QUE TE ROBEN? Edición 2.5 es una guía para enfrentarte a las relaciones tóxicas con empresas que te enamoran con malas artes, con promesas que solo cumplen al inicio de la relación —o que incluso nunca llegan a cumplir— y que en realidad solo te quieren por tu dinero. Compañías que te hicieron pensar que eras libre de poner fin a la relación cuando quisieras, pero que después se resisten a dejarte marchar. Y a las que no les importa lo mal que llegues a pasarlo como consecuencia de sus engaños, ni tan siquiera si han provocado tu asfixia económica.

En sus páginas también encontrarás claves para ayudarte a usar esa arma tan poderosa que, sin ser demasiado conscientes, todos poseemos, tanto frente a los pequeños negocios como ante las grandes corporaciones: nuestras decisiones como consumidores. La capacidad de elegir qué, dónde, cuándo, a quién y por qué compramos o no compramos. Y la de identificar y reaccionar ante sus malos tratos.

Si en ocasiones ves fraudes y quieres aprender a desarrollar ese sexto sentido para luchar contra ellos, abre mi libro y comencemos el entrenamiento.

Rubén Sánchez es el secretario general de FACUA.

Artículo publicado originalmente en la revista de FACUA, Consumerismo, el 31 de julio de 2025

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